Corresponde a una de las primeras construcciones de la época virreinal que se dieron en la ciudad de Irapuato.

En 1550, Don Vasco de Quiroga, primer Obispo de Michoacán funda el Hospital de Indios Tarascos y a su lado la Capilla del Hospital de Indios. Posteriormente el hospital fue derribado y la capilla fue transformada al Templo de Nuestra Señora de la Misericordia de los Indios Tarascos, primera patrona de la ciudad. De estilo barroco, dedicada al Señor de la Misericordia.

La fachada está compuesta por tres calles verticales y dos cuerpos con un remate circular; las calles laterales están flaqueadas por columnas serpentiformes altamente ornamentadas con motivos florales; la planta es de cruz latina con cubierta de bóveda de crucería; la torre del campanario es de dos cuerpos y se conserva la cruz atrial original y reubicada en la plaza. Además tiene un pasaje que va desde la sacristía hasta el Palacio Municipal.

El Templo del Hospitalito (como es comúnmente conocido), es la primera Iglesia construida en la ciudad de Irapuato, Guanajauato. Este templo tiene en su haber varias reconstrucciones el interior fue completado en 1713, aparece en la clave del arco formero, sobre el presbiterio: «Año de 1713», y la fachada  en 1733, señalado «lo entalló Crispín Lorenzo 1733». Así mismo en 1968 y 1978 se dieron trabajos de reconstrucción. En el 2018 para celebrar el 471° aniversario de la ciudad de Irapuato, se da el último trabajo de reconstrucción.

La  obra (en la cual se invirtieron 5 millones de pesos) constó con la restauración de cubiertas, rehabilitación de bajadas pluviales, reintegración del sistema de impermeabilización, restauración de la torre, campanario, cúpula y sus cuatro fachadas, así como la restauración de portadas y todas las ornamentales de cantera, rehabilitación de su red eléctrica y un sistema de iluminación exterior que sólo tienen tres edificios históricos: Palacio Nacional, el Templo de Dolores Hidalgo y el Templo del Hopitalito en Irapuato.

El Templo del Hospitalito, se yergue orgulloso  para recordar que ahí, con él, nació hace casi cinco siglos Irapuato.